Italia

Europa

Italia forma parte del imaginario colectivo como un lugar repleto de bellezas, con algunas de las ciudades más bonitas del mundo y varias regiones que son auténticos paraísos paisajísticos, culturales y gastronómicos. Ciudades como Roma, Florencia y Venecia están en todos los “top-ten” de los destinos más atractivos del mundo; regiones como la Toscana o la Costa Amalfitana son verdaderos paraísos; y la excelencia que alcanzó el país en épocas antiguas –Roma– y modernas –Renacimiento, Barroco– lo rodea todo de una monumentalidad difícil de encontrar en otros lugares.

Roma y el Lacio

La capital de Italia es una urbe tan atractiva como caótica, y totalmente imprescindible. La Roma antica guarda tesoros como el Foro Romano, el Palatino y el Coliseo (entre muchos otros). La Roma barroca tiene en el Vaticano su lugar de peregrinación. Además, lugares tan atractivos como la Piazza di Spagna o la Piazza Navona, la Fontana di Trevi o los abundantes museos: Capitalinos, Vaticanos, Villa Borguese

En las cercanías hay mucho más que visitar: las ruinas romanas de Ostia o de Villa Adriana, los jardines d’Este en Tivoli, Civita di Bagnoregio, Cassino, Calcata

Florencia y la Toscana

La ciudad de Florencia vivió una época de esplendor durante el Renacimiento tan espectacular que ha quedado fijada en el tiempo como la capital de dicho estilo. Los monumentos son muchos: el Duomo, el Palazzo Vecchio, la iglesia de San Lorenzo, el Palazzo Pitti, el Hospital de los Inocentes, la iglesia de Santa Croce… pero sobre todo, el mayor espectáculo de Florencia son sus calles, rodeadas por doquier de edificios tan monumentales que la convierten en un museo en sí misma.

Además, Florencia es capital de una de las regiones más atractivas del país. En la Toscana se encuentran destinos de renombre, como Siena y San Gimignano, ideales para excursiones de un día, o Pisa, Lucca, Arezzo

Un poco más al norte, en la costa ligur, están los espectaculares pueblos de Cinque Terre, que forman un paisaje único e inolvidable.

Venecia

Cerca del extremo noroeste del país se alza la original ciudad de las canales, otro de los destinos más visitados del mundo. Más aún que Florencia, aquí lo mejor es dejarse cautivar por la propia ciudad y recorrerla a pie y en góndola, recreándose en su inconfundible paisaje urbano y sus preciosos rincones. En la Piazza de San Marcos, no obstante, conviene quedarse un rato y visitar la Basilica de San Marcos y la Galeria degli Ufizzi, que guarda los mejores tesoros de la pintura veneciana.

La región del Véneto tiene en Padua y Verona otros destinos recomendables. Y no muy lejos está el espectacular Lago de Garda.

Nápoles y la Costa Amalfitana

Ciudad caótica por antonomasia, Nápoles es un conglomerado donde se superponen una colorida cultura popular y un patrimonio artístico incomparable. Pasear por sus calles es una experiencia como pocas otras, y visitar la Catedral, la Piazza del Plebiscito, la iglesia de San Francesco di Paola y el museo arqueológico una actividad obligada.

En las cercanías, dos destinos de primera: Pompeya, con sus ruinas romanas excelentemente conservadas a pies del Vesubio, y la Costa Amalfitana, un paraíso natural que tiene en Amalfi, Positano y la isla de Capri sus más relucientes paradas.

Sicilia

En el extremo sur, la isla de Sicilia ofrece al viajero un entorno más salvaje y natural, aunque ciudades como Palermo no vayan a la zaga de las que hemos citado. Sicilia es la región italiana que fue antes colonizada por los griegos y hoy conserva ruinas tan impresionantes como las de Segesta y Agrigento, lugares que se alzan además en paisajes deslumbrantes. Las ciudades de Palermo, Catania y Siracusa son visitas obligadas.

En realidad, Italia ofrece tanto que uno puede quedarse una o dos semanas en cualquier de las regiones antes citadas e irse sin ver multitud de atractivos por falta de tiempo. Queda a elección del viajero cuántos destinos unir en su viaje, pero nuestra recomendación es no excederse: en una semana, hacer el tour clásico Roma-Florencia-Venecia se antoja excesivo.
Disponiendo de una semana, la cercanía entre Roma y Florencia las hace perfectamente compatibles, aunque una semana completa dedicada al Lazio o la Toscana es también muy recomendable. También se puede optar por Roma y Nápoles, o quedarse sólo con esta última y disfrutar con más tranquilidad de la Costa Amalfitana.
Un viaje de más de dos semanas ya sí permite hacer al menos una panorámica de las cuatro grandes: Nápoles, Roma, Florencia y Venecia; o partir de Roma hacia el sur, ver Nápoles y Amalfi y terminar el viaje en Sicilia.