Su situación geográfica, compartiendo fronteras con otros cinco países, hace que Laos disfrute de una gran diversidad, tanto en sus paisajes como en sus culturas y gentes. Es un país sin salida al mar que se articula a lo largo del río Mekong, adornado por atractivas y misteriosas junglas en el Norte, habitadas por culturas minoritarias que aún conservan sus propias tradiciones e idiomas, y por inmensos paisajes de cultivos de arroz en el sur. Preciosos templos budistas y vestigios del pasado colonialismo francés dan encanto a sus ciudades.

Vientiane

Las capitales del Sudeste asiático suelen ser enormes urbes con una inmensa población y un incesante ajetreo, excepto Vientiane. La capital de Laos es todo lo contrario: una ciudad tranquila, paseable, a escala humana. Y tiene atractivos inolvidables como la stupa budista de Pha That Luang, o los templos (o wats) de Wat Si Saket y Haw Pha Kaew, que hoy alberga un museo de arte budista. La Puerta de la Libertad, o Patuxai, se hizo siguiendo el modelo del Arco del Triunfo de París.

Luang Prabang

Luang Prabang tiene en su pasado haber sido capital del país, y eso se nota en su excelso patrimonio arquitectónico y artístico. La ciudad, uno de los destinos estrella del país, es Patrimonio Mundial de la UNESCO, y está adornada por una magnífica arquitectura budista (como Wat Xieng Thong, Wat Xieng Mouan o Wat Choum Khong) y francesa. Desde el Mt Phou Si se puede disfrutar de unas maravillosas vistas de la ciudad.

Luang Nam Tha

El Norte de Laos está ocupado por una cadena montañosa que lo aísla del resto del país, y que ha facilitado la conservación de numerosas culturas minoritarias. Muchas de ellas se pueden conocer en y desde la ciudad de Luang Nam Tha. Muy cerca, el área protegida de Nam Ha ofrece numerosas actividades al aire libre y deportes de aventura. Los célebres sitios megalíticos del Plain of Jars fascinarán a los amantes del misterio, pues aún no han sido explicados por los arqueólogos.

Pakse y Wat Phu Champasak

Los que deseen conocer los famosos paisajes del Sudeste asiático basados en llanuras fluviales y cultivos de arroz tienen en el Sur de Laos, la zona bañada por el Mekong, un destino obligado. Las ciudades de Thakhek, Savannakhet y Pakse son visitas muy recomendables en esta zona. Las ruinas de Wat Phu Champasak conservan templos de época anterior a los de Angkor. Más al sur, el archipiélago de Si Phan Don es un paraíso natural de cascadas, piscinas naturales y envolvente vegetación.

Laos es un país cuya incorporación al turismo de masas es reciente y está aún en proceso de completarse, por lo que las infraestructuras turísticas y las comunicaciones no son comparables a otros países con industrias turísticas más desarrolladas. Hay que tenerlo en cuenta a la hora de planificar un viaje.

Entrando por la capital, Vientiane, situada en el centro del país, podemos dedicar una semana a conocer el Norte o el Sur, o bien, si disponemos de dos o tres semanas para viajar, hacer un recorrido completo por sus principales atractivos y llevarnos un panorama completo del mismo.

Otra opción es combinar la visita a Laos con un viaje más amplio por el Sudeste asiático, ya que este país hace frontera con Birmania, Tailandia, Camboya, Vietnam y el sur de China.

La entrada en el país requiere estar en posesión de un pasaporte con un mínimo de seis meses de validez, así como un visado que nos da derecho a una estancia máxima de treinta días. Este visado puede obtenerse en la capital, Vientiane, en los principales puestos fronterizos, o bien en la embajada de Laos en Bangkok, donde se expede en un máximo de tres días. Su precio es de 35$.

Se recomienda asimismo la vacunación contra el tétanos, encefalitis japonesa y hepatitis A y B.