Países Bajos

Europa

En el corazón de Europa, entre Alemania y Bélgica, los Países Bajos son uno de los destinos más visitados del viejo mundo por sus modernas, abiertas y elegantes ciudades, sus estelares museos y son preciosos paisajes, que en primavera se llenan de coloridos tulipanes.

Siendo un país pequeño, con excelentes comunicaciones y una extraordinaria industria turística, permite viajes de todos los tipos y para todos los bolsillos, pero con el denominador común de la comodidad y la variedad.

Amsterdam

Una de las capitales culturales de Europa, rica en monumentos y con un precioso centro histórico atravesado de canales y puentes. La capital de los Países Bajos no sólo es imprescindible: suele ser el principal motivo para visitar el país, y por buenas razones.

Una vez allí, además de pasear por su coqueto centro, además de por barrios como el Barrio Rojo y el Jordaan, es recomendable no perderse el Rijksmuseum, el Museo Van Gogh ni el Museo Stedelijk.

Muy cerca de Amsterdam, la ciudad de Haarlem es otro impresionante centro monumental y otro atractivo destino para los amantes del arte, que querrán visitar el Museo Frans Hals. Los molinos de Zaanse Schans y los puertos de Hoorn y Monnickendam también constituyen excursiones muy atractivas desde la capital.

Utrecht

Utrecht mezcla un esplendoroso pasado y un presente joven y dinámico, con su prestigiosa universidad. No hay que verse la Domtoren, o torre de la catedral, que es la más alta del país, ni la fascinante arquitectura de Rietveld Schröderhus.

Leida, La Haya, Delf y Rotterdam

El espacio más densamente poblado del país, al sur de Amsterdam, acumula una serie de ciudades enormemente atractivas. Leida** tiene un patrimonio imponente. La Haya aloja el Parlamento del país (sin ser la capital) y el Mauritshuis, donde se puede ver la célebre Joven de la Perla de Vermeer. Precisamente la ciudad natal del pintor, Delft, es otro destino muy visitado por su famosa cerámica blanquiazul. Y Rotterdam alberga uno de los puertos más grandes y ajetreados del mundo, además de varias impresionantes colecciones de arte, como la del Boijmans Van Beuningen.

Groningen

Ciudad que prosperó enormemente durante la Edad Media por sus contactos con el comercio hanseático, es hoy un animadísimo centro urbano donde se hacen presentes los aromas germánicos.

Brabante

La región holandesa de Brabante (limita con la belga) vivió su esplendor durante la Edad Media, y de esa época conserva varias maravillas. Sobre todo, la Catedral Sint Jan de Den Bosch, los castillos Breda y Heeze. También cuenta con varias maravillas naturales: el Parque Nacional Biesbosch y las dunas de Loonse.

Maastrich

Ciudad cosmopolita cercana a la frontera belga y alemana, con una larga historia (fue fundada por los romanos), y numerosos museos y monumentos, Maastrich es uno de los destinos más atractivos del país.

En las cercanías, Valkenburg ofrece un impresionante patrimonio de arquitectura románica.

Los campos de tulipanes

El tulipán es un auténtico símbolo de los Países Bajos y una evidente atracción turística, obligada si se viaja en primavera. La mayoría de los campos de cultivo de tulipán están bien en Noordoostpolder (en el Noreste), en Kop van Noord-Holland, y en Bollenstreek. En Lisse, muy cerca de Leida, es imprescindible visitar el parque Keukenhof.

Con la excepción de Maastrich (en el Sur) y Groningen (en el Norte) todos los destinos citados anteriormente están a no más de una hora de Amsterdam, por lo que un viaje por los Países Bajos no tiene por qué ser un circuito: puede elegirse Amsterdam o alguna ciudad cercana como campo base y organizar la estancia a base de excursiones a las cercanías.

Por supuesto, la situación geográfica del país y el hecho de que se encuentre tan cerca de otros importantes destinos europeos (sobre todo Bélgica y Alemania) facilita enormemente las combinaciones. Numerosos circuitos hacen el recorrido París-Bélgica-Países Bajos en una semana (aunque lo más recomendable son dos). Otra opción es partir desde Amsterdam hacia el Norte visitando Bremen, Hannover y Hamburgo, incluso enlazando con Copenhague y los países bálticos. O, si no se quiere abandonar el modelo estancia + excursiones, es perfectamente posible desde Amsterdam visitar ciudades Amberes, Brujas, Bruselas o Colonia.

Los ciudadanos comunitarios pueden entrar en el país sin necesidad de pasaporte ni visado.