Canadá es un país inmenso –el segundo, en extensión, más grande del mundo– y en buena medida desconocido. Pero que esto no nos engañe: cuenta con una industria turística avanzadísima y tiene mucho que ofrecer a todo tipo de viajeros: desde paisajes espectaculares hasta ciudades históricas, pasando por grandes urbes que nada tienen que envidiar a sus vecinas estadounidenses.

Para planear un viaje hay que calcular muy bien los tiempos y las distancias. Lo mejor es elegir una de los dos grandes áreas: Este u Oeste, y no querer conocerlo todo. La mejor época suele ser el verano, aunque el Sur puede visitarse sin problemas todo el año y es especialmente interesante –por el clima y por la ausencia de turistas– en primavera y otoño.

Quebec City

La ciudad de Quebec es uno de los destinos más singulares de Norteamérica por el mantenimiento de su cultura francófona, que le da un aspecto marcadamente europeo. Su animada vida cultural y su coqueto centro histórico –que es Patrimonio de la Humanidad– la hacen uno de los destinos más visitados de Canadá.
Para no perderse: la fortaleza de La Cidatelle y la iglesia de Sainte-Anne-de-Beaupré.

Montreal

Con menos sabor histórico, pero más animada y variada, Montreal es la segunda ciudad más poblada del país y una de las más visitadas. Conserva una mezcla fantástica de las culturas francesa y británica, y ofrece maravillas como su Basílica de Notre-Dame-de-Montreal y su Museo de Bellas Artes. Los amantes de las compras disfrutarán la Ciudad Subterránea, un laberinto lleno de tiendas y restaurantes.

Ottawa

Ottawa es la capital política del país y tiene tanto que ofrecer a nivel histórico y artístico que sólo por eso merece la pena la visita. ElParlamento, la Galería Nacional, el Museo de la Guerra y el Centro Nacional de las Artes deben estar en toda lista de visitas obligadas.

Toronto

En la región de los grandes lagos y muy cerca de la frontera con Estados Unidos se alza Toronto, la ciudad más poblada del país y la más variada en lo que se refiere a su oferta turística. Esta es una ciudad multicultural y sofisticada que hará las delicias de los amantes de las compras, la arquitectura, el arte y la vida urbana en general. Para no perderse: la CN Tower, la Galería Nacional de Ontario y el Museo Real de Ontario; ni los distritos de Yorkshire y Chinatown.

Niágara y los Grandes Lagos

Las Cataratas del Niágara son uno de los espacios naturales más espectaculares del mundo, así que la visita es más que recomendable. En la misma región de los grandes lagos, conviene visitar la propia ciudad de Niagara Falls, el Parque Nacional Point Pelee, Stratford y Sainte-Marie-among-the-Hurons.

Alberta

Casi en el extremo Oeste del país, entre las regiones de Alberta y British Columbia, se extienden las espectaculares Montañas Rocosas, o “The Rockies”, como las llaman los canadienses, con paisajes que merece la pena conocer de cerca (en la región se superponen hasta seis parques nacionales). La ciudad de Calgary también merece una visita.

Vancouver y Victoria

Vancouver es la gran ciudad canadiense en la costa del Pacífico, vecina de Seattle. Es una verdadera metrópolis, elegante y con una altísima calidad de vida, que todo viaje por el Oeste del país debería incluir entre sus visitas. Para no perderse: el puente suspendido de Capilano, Greenville Island, el Stanley Park y el Museo de Antropología. Y en las cercanías conviene acercarse también a la preciosa ciudad de Victoria.

Organizar un viaje a Canadá es un desafío por la enorme extensión del país, así que conviene centrarse en una de los dos grandes regiones (Este u Oeste) e, incluso así, ser selectivo.

Disponiendo de una semana (mejor diez días, y mucho mejor dos semanas) se puede hacer el circuito Quebec – Montreal – Ottawa – Toronto – Niagara Falls. Esta región se puede combinar a su vez con otro viaje por los Estados Unidos: añadiendo una visita a Chicago o, mejor aún, Nueva York.

Si se opta por el Este del país se pueden visitar algunos de los grandes parques naturales de Alberta, y las ciudades de Calgary y Vancouver en aproximadamente el mismo tiempo.

Para una visita turística a Canadá no se requiere ningún visado especial: tan sólo un pasaporte en vigor.