Filipinas es uno de los destinos más atractivos del Sudeste asiático y sin duda el más genuino, pues puede decirse que no se parece a ningún otro. Su herencia asiática, europea y latina hace que tenga un sabor propio y distinto al de sus vecinos, y que sea un verdadero ejemplo de crisol cultural.

A lo largo de las muchas islas que conforman el archipiélago filipino es posible encontrar inolvidables paisajes, históricas ciudades, coloridos mercados y un variadísimo patrimonio cultural, artístico y gastronómico.

Manila

Manila, capital y principal punto de entrada al país, es un urbe desordenada y caótica, pero cuenta con suficientes atractivos como para que merezca la pena al menos dedicarle un par de días. Sobre todo para conocer el centro histórico, el llamado Intramuros, la Catedral, el Barrio Chino y el Fuerte de Santiago.

Muy cerca hay varias excursiones de un día que hacer: la mejor de todas a la isla de Corregidor en Manila Bay.

Banaue

El norte de la isla de Luzón es visita obligada por lugares como la ciudad de Baguio, en las montañas, y sobre todo por la maravillosa Banaue, donde se pueden ver algunos paisajes de terrazas de arroz realmente cautivadores.

También es buena idea acercarse a la isla de Batanes o a la ciudad colonial de Vigan, Patrimonio de la Humanidad.

Bicol

Al sur de Manila, la región de Bicol cuenta con el más famosos de los volcanes filipinos, el Mayon, y el Parque Natural del Volcán Bulusan, que cuenta con imponentes cascadas, cráteres y zonas de aguas termales.

Boracay

Las playas de aguas cristalinas de Boracay son uno de los destinos obligados en la mayoría de las visitas, y es que están sin duda entre las mejores playas del país. Quien busque algo más de calma y quiera huir de las aglomeraciones preferirá las islas de Panglao, Cebu y Apo.

Palawan

La isla de Palawan, una de las más occidentales del archipiélago, es el destino perfecto para los más aventureros y para que los quieran descubrir un destino al margen de los grandes destinos circuitos. La animada ciudad de Coron, el pueblecito costero de El Nido –uno de los más bonitos del país– y la capital regional, Puerto Princesa, son visitas obligadas. Y Port Barton es el lugar ideal para quien busque calma y tranquilidad

Mindanao

En el extremo sur del país, la isla de Mindanao, culturalmente islámica, tiene atractivos destinos para los amantes del surf, las playas y las culturas locales. El Lago Sebu, la isla de Camiguin, la ciudad de Davao y el Monte Apo son las visitas más recomendables.

Entrando en Filipinas por Manila, lo más recomendable es dedicarle un par de días a la ciudad, partir hacia el norte a ver Banaue y los demás destino de Lizón y luego poner rumbo sur a Bicol y las playas de Boracay.
En función del tiempo que se prefiera dedicar a cada destino y lo mucho que se quiere profundizar en las numerosas islas del archipiélago, este itinerario puede llevar una o dos semanas. Si se dispone de menos de una semana lo más aconsejable es no alejarse mucho de Manila; y si se quiere llegar a Mindanao o explorar la isla de Palawan, dedicarle al viaje al menos tres semanas.

La entrada a Filipinas requiere estar en posesión de un pasaporte con validez mínima de seis meses. Los españoles no necesitan visado para una estancia de hasta 30 días, pero es imprescindible tener un billete aéreo de ida y vuelta o bien un billete de salida de Filipinas hacia un tercer país.