Jordania es un mar de calma dentro del agitado Oriente Medio. País acogedor y apacible que se ha especializado en romper tópicos y estereotipos, Jordania da la bienvenida al viajero con un grandioso patrimonio de restos nabateos, romanos y árabes, con castillos y fortificaciones que aparecen de la nada en medio del desierto, con maravillas de postal como Petra, Wadi Rum, el Mar Rojo o el mar Muerto. Y con una ventaja más: que, a la excepción de Petra, el turismo jordano no está masificado.

Ammán

Capital y punto principal de entrada en el país, Ammán es una ciudad muy agradable, erizada de vivos mercados e imponentes restos patrimoniales. No conviene perderse su animado centro histórico, el Teatro romano, el Museo del Folkore, el Museo de Joyas y Trajes Tradicionales, el Odeón y las mezquitas Azul y de Hussein. Los amantes de la historia disfrutarán también las ruinas de la ciudadela romana y el Museo Arqueológico Nacional.

Petra

Petra es el gran atractivo turístico de Jordania y podríamos decir que de todo el Oriente Medio. Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, Petra fue capital del reino de los nabateos, un crucial centro comercial para las caravanas que atravesaban el desierto en la Antigüedad. Enclavada en un profundo cañón y accesible únicamente a través de un camino serpenteante, sus imponentes ruinas esculpidas en arenisca no dejan de sorprender a todos sus visitantes.

Wadi Rum

Los paisajes desérticos más impresionantes de Jordania –y casi podríamos decir: de toda la Península Arábiga– están en Wadi Rum, que a muchos les sonará por ser el escenario de muchas decenas de Lawrence de Arabia. Muchas áreas están perfectamente preparadas para acoger el turismo: sin grandes hoteles pero con muy buenos campamentos estupendamente acondicionados.

A la imponente geología se suman yacimientos de arte rupestre y ruinas arquitectónicas dejadas atrás por las muchas civilizaciones que han pasado por la zona, pero lo más atractivo es el destino mismo, su ambiente y su atmósfera.

Jerash

A poco más de 50km al norte de la capital, Jerash es una antigua ciudad romana en gran estado de conservación, que encantará a los amantes del mundo antiguo. Conserva edificios como el teatro, el templo de Júpiter y el de Artemisa.

Madaba

Madaba es un pequeño pueblo situado a poco más de 30 kilómetros de Ammán que conserva espectaculares mosaicos bizantinos y varias iglesias del siglo VII, además de otros restos arqueológicos de enorme valor.

Aqaba

Con sus escasos 30 kilómetros de costa, Jordania se las arregla para atraer también a los turistas amantes del mar. En torno a la histórica ciudad de Aqaba, en el Mar Rojo, se encuentra uno de los más bellos arrecifes, que suelen atraer a gran número de buceadores. Además, tiene excelentes playas que pueden ser el colofón de cualquier viaje por el país.

Jordania es país pequeño y muy fácil de recorrer. Además, la situación geográfica de los principales destinos, concentrados casi todos en la zona occidental del país, facilita la planificación de la ruta.

Lo normal es empezar en Ammán, visitar las atracciones más cercanas (Jerash, Madaba) y poner rumbo sur para disfrutar de los muchos atractivos del país. En esa dirección llegaremos a Petra y al desierto de Wadi Rum, y acabaremos viaje en la soleada y costera Aqaba. Este itinerario puede hacerse disponiendo de una o dos semanas: es mejor, como siempre recomendamos, lo segundo, porque dará tiempo a conocer otros destinos secundarios; pero, siendo selectivos, puede hacerse sin mayor problema en una semana.

Por supuesto, la cercanía de Jordania a Israel facilita las combinaciones con este país, con el que comparte muchos destinos de la conocida Tierra Santa. Disponiendo de dos o tres semanas es recomendable unir ambos destinos y disfrutar de un panorama bastante completo de esta región del Oriente Medio.

Se precisa para entrar en el país estar en posesión de un pasaporte con validez mínima de seis meses, así como un visado de viaje, que puede conseguirse en frontera si se entra por vía aérea.